
Nuevas metodologías de evaluación dotadas de Inteligencia Artificial, sistemas para la supervisión de normas de seguridad con cámaras de videovigilancia, equipos de protección individual inteligentes, sensores avanzados para la identificación y corrección de posturas no ergonómicas, plataformas de gestión de emergencias para trabajos en solitario o la alerta de riesgos climáticos, apps para la promoción de la salud mental…
La digitalización, el Internet de las cosas y la Inteligencia Artificial están transformando nuestra sociedad y también nuestra forma de trabajar. La prevención de riesgos laborales no es ajena a esta revolución tecnológica y asistimos, desde hace relativamente poco tiempo, a la aparición de todo tipo de soluciones basadas en una u otra nueva tecnología. Todas están enfocadas a mejorar la gestión de los riesgos laborales en alguna de estas dos funcionalidades o en ambas: tanto para permitirnos disponer de más y mejores datos en tiempo real de lo que está sucediendo en los centros de trabajo, como para que el tratamiento de esos datos nos permita adoptar con una base más objetiva y evidente medidas de prevención más eficaces y eficientes.
La mayoría de estas soluciones basan su funcionamiento en un elemento de captación de datos que puede ser un sensor, una cámara, un smartphone, un software o, incluso, un cuestionario cumplimentado por el propio personal de la empresa. Y en la mayoría de los casos, los resultados se muestran en un panel de control donde pueden monitorizarse los datos, en tiempo real o en el transcurso de unos pocos minutos o horas. Las soluciones anteriores se comercializan comúnmente en formato de plataforma, presentando a los usuarios toda la información recogida en cuestión de "dos clics".
Pero más allá de que la solución adquirida debe ser absolutamente fiable en cuanto a recogida y presentación de los datos objetivo, ¿qué características o requerimientos fundamentales debemos conocer antes de su implantación?
1. Características técnicas y funcionalidades
2. Cumplimiento normativo y protección de datos
Cualquier solución debe respetar el marco legal vigente y ser auditable. Los sistemas deben de cumplir con los principios básicos de la normativa de protección de datos personales y las medidas específicas para el tratamiento y almacenamiento de los mismos. También deben permitir el consentimiento del tratamiento de los datos, la privacidad y la transparencia. La plataforma debe poder anonimizar o cifrar los datos personales de las personas y garantizar que su funcionamiento no suponga una intrusión ilegítima en su intimidad.
3. Integración con los sistemas de gestión de la prevención de las organizaciones
Bien sea en el marco de un sistema certificable o bien del plan de prevención de la empresa, una solución tecnológica no debería funcionar de forma aislada, sino que debe nutrir y ser parte integral del marco de gestión de riesgos de la organización. Específicamente, debe de disponer de capacidad de reporting, pudiendo generar informes preferiblemente automáticos y configurables, que faciliten la evaluación del desempeño, la auditoría interna y la mejora continua del sistema.
4. Accesibilidad, usabilidad y escalabilidad
Para que la adopción de la solución sea exitosa la herramienta debe ser intuitiva. Es común que la plataforma centralice la información a través de paneles de control que muestren la información de manera clara y ordenada. Una característica, no siempre disponible pero muy valorable, es que la solución sea lo suficientemente flexible para permitir añadir nuevas funcionalidades o módulos según van apareciendo nuevos riesgos o necesidades de monitorización por el crecimiento o diversificación de la actividad de la organización.
5. Ciberseguridad y Fiabilidad de los Datos
Al tratar información crítica, la ciberseguridad no es negociable. La encriptación de la información es fundamental. Los datos deben estar cifrados de extremo a extremo y contar con estrictos controles de acceso basados en roles para evitar brechas de seguridad, con usuarios y contraseñas personalizadas para el control del acceso a la información. El sistema debe contar con copias de seguridad periódicas y tener asegurada su continuidad en caso de incidencias técnicas, especialmente si se utiliza como herramienta de gestión de emergencias o de control de riesgos críticos.
En conclusión, implementar una solución digital aplicada a PRL basada en nuevas tecnologías va mucho más allá que la comprobación de su efectividad para la obtención de datos. Se trata de una inversión propia de una estrategia de gestión proactiva y a largo plazo en seguridad y salud en el trabajo. Por tanto, es necesario conocer todas sus capacidades, tanto las presentes como las futuras, su adecuación a los criterios legales y procedimientos de compliance internos, así como su integración con los procesos y entornos de trabajo de las organizaciones.
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