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Juntarte con tus seres queridos en Navidad no vale la pena si les pones en riesgo

Hace ya casi un año que la Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhann (provincia de Hubei, China) informó de la aparición de un agrupamiento de casos de neumonía de etiología desconocida, y que las autoridades chinas identificaron como agente causante del brote un nuevo tipo de virus de la familia Coronaviridae, que ha sido denominado SARS-CoV-2.

Desde entonces, y debido a la rápida propagación de la enfermedad por todo el mundo, la COVID-19 ha irrumpido de forma estrepitosa en nuestras vidas, modificando la forma de relacionarnos en sociedad y alterando hasta las costumbres y tradiciones más arraigadas. Durante este atípico 2020, no solo se han suspendido prácticamente todas las fiestas populares y multitud de eventos públicos, sino que se han modificado también nuestros comportamientos en la vida doméstica.

Los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad sobre los principales ámbitos de transmisión de los brotes en España, apuntan a que la mayoría de éstos se producen en el ámbito social, sobre todo en encuentros de familiares y amistades no convivientes y, principalmente, en lugares cerrados en muchos casos mal ventilados, donde se habla a un volumen alto y no se hace buen uso de la mascarilla o se realizan actividades donde es incompatible su uso continuado, como comer o beber.

Estos datos y la experiencia acumulada durante todos estos meses, hace tiempo que nos llevan a intuir que estas navidades van a ser diferentes, no únicamente en las actividades realizadas en el ámbito público (campanadas de Nochevieja, cabalgatas, compras de regalos, etc.), sino también en el privado y, que las tradicionales reuniones familiares que celebramos en estas fechas, tendrían que organizarse de un modo distinto.

Las autoridades sanitarias, reunidas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud han acordado una serie de medidas que afectan a determinadas actividades y sectores, pero hay otras que pueden influir en la celebración de las reuniones privadas, como pueden ser las siguientes:

  • Cierres perimetrales de las Comunidades Autónomas entre el 23 de diciembre y el 6 de enero, excepto traslados para visitar a familiares o "allegados".
  • Encuentros que no superen un número máximo de 10 personas (incluidos los niños) excepto que sean convivientes, recomendándose que sean de un mismo de grupo de convivencia o que no haya personas de más de 2 grupos.
  • Limitación de la movilidad nocturna a partir de las 1:30 horas las noches del 24 y 31 de diciembre.

Estas medidas mínimas han sido adaptadas por la mayoría de las Comunidades Autónomas de diferente manera, conforme a su propio criterio y su situación epidemiológica, haciéndolas más restrictivas. Evidentemente, habrá que respetar estas normas y otras que puedan dictar las autoridades para limitar la propagación del virus a nivel comunitario, pero no conviene olvidar las medidas que podemos adoptar en las reuniones familiares para evitar el contagio entre los participantes en ellas. A continuación, sugerimos algunas ideas basándonos en las recomendaciones generales de las autoridades sanitarias:

MINIMIZAR Nº DE CONTACTOS

Se recomienda que los encuentros se realicen entre los miembros de un mismo grupo de convivencia y, si no es posible, reducir al mínimo la presencia de personas pertenecientes a grupos de convivencia diferentes, particularmente si hay personas mayores o vulnerables.

DISTANCIAMIENTO SOCIAL:

  • Tratar de mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros entre las personas no convivientes y evitar los besos y abrazos.
  • Dimensionar adecuadamente la mesa en función del número de asistentes de manera que se respete la distancia entre sillas, añadiendo si fuera preciso mesas adicionales.
  • Distribuir los comensales en la mesa agrupándolos por grupos de convivencia, procurando mantener la distancia de seguridad entre ellos.
  • Procurar situar a los niños, particularmente los más impulsivos y "movidos", alejados en la mesa de las personas mayores o más vulnerables, para evitar aproximaciones cuando no se utiliza la mascarilla.

MASCARILLA:

  • Utilizar la mascarilla (cubriendo boca, nariz y mentón) siempre que sea posible, quitándola únicamente durante el tiempo que dure la comida y guardarla en un sobre de papel o bolsa individual.
  • Procurar acortar la duración la comida y colocarse nuevamente la mascarilla una vez que ésta termine.
  • Es recomendable que la persona que cocine o prepare la comida lo haga utilizando la mascarilla y que se cubra la comida una vez cocinada hasta el momento de servir, para protegerla de las posibles secreciones involuntarias.

HIGIUENE DE MANOS:

  • Lavarse frecuente de manos (con agua y jabón o gel hidroalcohólico).
  • Es preferible que sea una única persona la que ponga, sirva y retire la mesa, después de una adecuada higiene de manos.
  • Servir los platos de forma individual y evitar los platos compartidos del centro de la mesa y otros elementos de uso compartido (aceiteras, saleros, etc), siendo preferible, en su caso, la utilización de formatos monodosis y elementos desechables.
  • Asignar una persona para el servicio de los alimentos y bebidas, evitando compartir los cubiertos de servir y la manipulación de elementos de menaje entre los diferentes comensales al pasar los platos, botellas, jarras de agua, pan, etc .
  • Si hay posibilidad de confusión, marcar con distintivos los elementos individuales como vasos y servilletas.

VENTILACIÓN Y LIMPIEZA:

  • La ventilación en espacios interiores cobra una especial relevancia a la vista de las evidencias de la transmisión del virus por aerosoles. Es importante mantener ventilada la estancia, mediante la apertura de ventanas y puertas opuestas o al menos en lados diferentes de la sala, de manera que exista una renovación continua del aire interior.
  • Es preferible acudir algo más abrigados de lo habitual y poder mantener la ventilación del espacio.
  • Se produce mayor cantidad de aerosoles cuando de grita o se canta, por lo que para para reducir su emisión se recomienda disminuir el tono de voz y evitar gritar y cantar (villancicos, karaoke, …).

PERSONAS ENFERMAS, CON SÍNTOMAS O CONTACTOS ESTRECHOS:

  • No acudir a la reunión si se está enfermo, se presentan síntomas o se ha tenido un contacto estrecho (a menos de 2 metros, sin mascarilla y durante más de 15 minutos) con algún positivo en los últimos días.
  • La realización de un test PCR o de antígeno con resultado negativo en los días previos puede ser una medida adicional, pero no garantiza que se eviten los contagios y puede ofrecer una falsa sensación de seguridad, que no debe llevar, en ningún caso, a la relajación de las medidas preventivas.

Hay que tener en cuenta que ninguna de las medidas de protección es absolutamente eficaz por sí misma para evitar la transmisión de la enfermedad, sino que es la combinación y el uso conjunto de las mismas lo que permite alcanzar una mejor protección.

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Esperamos que estas recomendaciones puedan hacer más seguras las reuniones familiares durante estas navidades y que, con la esperanza de la llegada de la vacuna ya en el horizonte, las del próximo año podamos celebrarlas como siempre.

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