
La entrada en vigor de la Ley de Movilidad Sostenible introduce cambios relevantes para las empresas en la gestión de los desplazamientos asociados al trabajo. La movilidad diaria de las personas trabajadoras —especialmente los desplazamientos in itinere— pasa a considerarse un ámbito regulado, con implicaciones directas en sostenibilidad, seguridad vial y salud laboral.
Este nuevo marco normativo refuerza una idea clave: la movilidad al trabajo no es solo una cuestión ambiental, sino también preventiva y organizativa.
Uno de los aspectos más relevantes de la nueva ley es la incorporación explícita de la seguridad vial y la prevención de accidentes como parte del contenido obligatorio de los planes de movilidad.
Los accidentes de tráfico laborales siguen representando una parte importante de la siniestralidad, especialmente en los desplazamientos in itinere. Muchos de estos riesgos están relacionados con factores que pueden gestionarse desde la empresa: congestión, horarios rígidos, estrés, dependencia del vehículo privado o falta de alternativas seguras.
Planificar la movilidad permite actuar sobre estos factores mediante:
De este modo, la movilidad sostenible se convierte en una herramienta preventiva de primer nivel.
La obligación no depende de la "empresa" en abstracto, sino del tamaño del centro de trabajo:
Importante: la ley también regula planes para "grandes centros de actividad" (no solo laborales; también por superficie, afluencias, etc.), que se identificarán mediante criterios publicados y con obligación de plan en determinados casos.
Para Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST):
Además, para el contexto del "ecosistema" de planes:
Los cambios más relevantes son:
La ley no da un "índice cerrado" tipo norma UNE, pero sí fija contenidos exigibles/inequívocos:
Los retos "reales" que suelen bloquear la implantación (y que encajan con lo que exige la ley) son:
Aunque la ley establece un marco estatal, su aplicación se coordina con comunidades autónomas y entidades locales. Algunas regiones, como Cataluña, cuentan con una trayectoria previa en planificación de la movilidad, especialmente en polígonos industriales y áreas de actividad económica, lo que facilita la implantación de estos planes y la coordinación entre empresas y administraciones.
Para las organizaciones con centros en distintos territorios, resulta clave disponer de un enfoque homogéneo, pero adaptable a las particularidades locales.
La nueva regulación supone un reto para muchas empresas, pero también una oportunidad para reducir riesgos, mejorar la eficiencia y reforzar el compromiso con la salud y el bienestar de las personas trabajadoras.
Gestionar la movilidad al trabajo de forma planificada y sostenible ya no es solo una buena práctica: es una palanca clave de prevención y sostenibilidad.
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