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Movimientos Repetidos en el ámbito laboral

Muchos puestos de trabajo obligan al trabajador a incurrir en los llamados Movimientos Repetidos que, en ocasiones, pueden derivar en importantes problemas musculares. ¿Sabes cómo podríamos evitarlos o al menos reducirlos?

Cuando hablamos de movimientos repetidos hacemos referencia a todas aquellas actividades de tipo repetitivo que implican la realización de esfuerzos o movimientos rápidos de pequeños grupos musculares, generalmente de las extremidades superiores, agravadas por el mantenimiento de posturas forzadas y una falta de recuperación muscular.

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Estas actividades son habituales en numerosos sectores de actividad:

  • Industria (cadenas de montaje, operadores de maquinaria).
  • Sector agrícola (recolección de frutas y verduras).
  • Sector comercio (cajeras de supermercado, peluquerías, etc.).
  • Sector cárnico (mataderos, salas de despiece, empresas de productos elaborados).
  • Construcción (soladores, escayolistas, pintores).

¿Cuáles son las principales consecuencias sobre la salud de las personas expuestas?

La realización continuada de tareas repetitivas puede suponer la aparición de trastornos musculoesqueléticos (TME) en las extremidades superiores. Los TME se definen como los problemas de salud que afectan al aparato locomotor, es decir, a los músculos, tendones, esqueleto óseo, cartílagos, ligamentos, nervios y vasos sanguíneos del cuerpo.

La mayor parte de los TME por movimientos repetitivos (como las tendinitis o el síndrome del túnel carpiano) aparecen gradualmente, tras largos periodos de exposición a unas condiciones de trabajo demasiado exigentes.

En los primeros estadios los TME aparecen en forma de dolor o molestias. Sus efectos suelen ser leves y transitorios (el dolor desaparece al abandonar el trabajo). No obstante, si la situación se prolonga en el tiempo pueden aparecer lesiones de mayor gravedad, que obligan a solicitar la baja laboral e incluso a recibir tratamiento médico. En los casos más crónicos, el tratamiento y la recuperación suelen ser insatisfactorios, pudiendo llegar a incapacitar a la persona para la ejecución de su trabajo.

¿Qué medidas preventivas se pueden llevar a cabo para reducir sus efectos?

En los puestos de trabajo y en las tareas en los que una evaluación de riesgos específica evidencie un nivel de riesgo significativo por movimientos repetitivos será necesario intervenir para reducir el riesgo hasta unos niveles aceptables.

Estas intervenciones resultan, a menudo, complejas y su eficacia depende de la acción coordinada en tres ámbitos de aplicación:

  • El rediseño del puesto de trabajo
  • La organización del trabajo
  • La adopción de hábitos de trabajo saludables por parte de los trabajadores.

A continuación se proponen medidas preventivas, de los tres ámbitos de intervención, ordenadas por factor de riesgo.

Alta repetitividad

La reducción de la repetición de los mismos movimientos básicos de forma continuada se puede conseguir mediante:

  • Ampliación de tareas: reestructurar el trabajo de forma que las tareas sean lo más amplias y diversas posible, incorporando tareas adicionales, por ejemplo.
  • Rotación de tareas: organizar el trabajo de forma que los trabajadores varíen su actividad entre dos o más puestos de trabajo con requerimientos físicos diferentes.
  • Mecanización: utilizar herramientas que ayuden a disminuir los movimientos repetitivos, como por ejemplo, destornilladores eléctricos.

Aplicación de fuerza elevada

  • Distribución de la fuerza entre distintos grupos musculares: repartir el esfuerzo realizado entre diferentes grupos musculares, por ejemplo, permitiendo que el trabajo pueda realizarse con ambas manos.
  • Mecanización: utilizar herramientas mecánicas para ejecutar las acciones que requieran un esfuerzo muscular elevado.

Adopción de posturas forzadas

  • Diseño ergonómico: diseñar los puestos de trabajo de forma que las articulaciones se mantengan en rango articular cómodo. Por ejemplo, se debe evitar trabajar con brazos por encima de los hombros, los alcances por detrás del cuerpo o las desviaciones de las muñecas.
  • Hábitos posturales correctos: concienciar y formar a los trabajadores en hábitos posturales y buenas prácticas para la prevención de los TME.

Falta de recuperación

Tiempos de descanso: proporcionar tiempos de descanso suficientes que permitan la adecuada recuperación de la musculatura sobrecargada. Estos tiempos de recuperación pueden consistir en pausas para descansar cada cierto tiempo, o bien, en la realización de otro trabajo que permita el descanso de las estructuras del cuerpo fatigadas durante la actividad anterior.


Además de los Movimientos Repetidos, existen otras condiciones ergonómicas a tener en cuenta cuándo evaluamos los riesgos de un determinado puesto de trabajo. ¿Quieres saber más?

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