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Riesgos en personal sanitario I: Trabajos de asistencia sanitaria

Los trabajos relacionados con el sector sanitario, ya sea en hospitales, laboratorios, consultorios, etc, al no pertenecer a un sector industrial puramente dicho, puede parecer que no están sujetos a riesgos laborales significativos. Sin embargo, un análisis en profundidad realizado por los expertos en prevención desmiente de forma radical esa imagen de ‘actividad exenta de riesgos’ o de riesgos ‘light’.

Desde el punto de vista preventivo, en los centros sanitarios se dan dos tipos de riesgos laborales en función de su origen:

  • Riesgos asociados al lugar de trabajo originados por el estado material de la construcción, dependiente tanto de su diseño como de su instalación y mantenimiento.
  • Riesgos específicos originados por actividades, instalaciones y equipos propios del sector sanitario.

En cuanto a los primeros, riesgos propios de todo lugar de trabajo, tenemos que tener en cuenta que gran parte de la actividad sanitaria se realiza en edificios cerrados y frecuentemente con cierta complejidad estructural, tanto en dimensiones como en distribución. Además, los locales sanitarios, por su carácter de servicio a la sociedad, son lugares compartidos con el público (pacientes y familiares).

Algunos de los riesgos ligados a las características del espacio, y a los que los Servicios de Prevención prestan especial atención, podrían ser las caídas a distinto nivel, caídas de objetos, atrapamientos, accidentes de circulación ocasionados "in itinere" e "in misión", contactos eléctricos, contactos con agentes químicos peligrosos en tareas de limpieza, Iluminación inadecuada, condiciones termohigrométricas deficientes, incendio, explosión…

En cuanto a los riesgos originados específicamente por la actividad sanitaria, podríamos pensar que debido a que la actividad principal en un centro sanitario es el tratamiento de enfermedades y accidentes, el único riesgo específico que existe es el riesgo biológico. Si bien como veremos es uno de los más significativos, debemos tener en cuenta algunos otros:

  • Agresión por parte de pacientes y familiares, que aunque parezca extraño de una sociedad avanzada, ocurre con más frecuencia de lo que pensamos.
  • Sobreesfuerzos físicos ocasionados en la manipulación de carros, camillas, objetos pesados, equipos clínicos, y sobre todo por la movilización de personas con limitaciones físicas.
  • Fatiga física, no solo ocasionada por las posturas forzadas y sobreesfuerzos, sino por el desarrollo de tareas como la preparación y administración de medicación, realización de curas, utilización de PVDs, etc.
  • Fatiga mental originada por la exigencia de un trabajo con un alto grado de responsabilidad.
  • Estrés por la elevada demanda emocional de determinados puestos de trabajo del sector sanitario.
  • El trabajo a turnos o en horario nocturno, si no se adoptan las medidas preventivas adecuadas, constituye un riesgo que puede provocar importantes alteraciones al personal sanitario, haciéndolo por ejemplo más vulnerable a factores psicosociales.
  • Contactos térmicos originados por determinados equipos generadores de calor como por ejemplo: esterilizadores, muflas, estufas, baños termostáticos, etc. o por equipos generadores de frío como congeladores, contenedores de nitrógeno líquido, etc.
  • Exposición a agentes químicos nocivos en tareas de desinfección y esterilización, en tareas de anatomía patológica, etc.
  • Aunque pensemos que los centros sanitarios son, por lo general silenciosos, el ruido es otro de los riesgos a los que se expone el personal sanitario, sobre todo si no se adpotan las medidas preventivas adecuadas en servicios en los que se está en contacto con equipos de electromedicina.
  • Exposición a ultrasonidos utilizados en determinados equipos como por ejemplo cubas de limpieza de material quirúrgico o en equipos electromédicos de rehabilitación.
  • Exposición a radiaciones en servicios de radiología, radioinmunoanálisis, manipulación de radiofármacos, rehabilitación, etc.
  • Exposición a los aerosoles generados en la combustión producida por el láser en determinadas tareas de servicios como cirugía, laboratorios, fisioterapia, etc.

RIESGOS BIOLÓGICOS EN EL SECTOR SANITARIO

Mención aparte tiene este riesgo dentro de los específicos del sector, siendo el más importante y específico del sector sanitario, ya que no solo en frecuencia de casos, sino en gravedad de las consecuencias, es el que, si no se tiene adecuadamente controlado, constituye un verdadero problema para todo el personal.

Si bien en la mayoría de las actividades o tareas del personal sanitario no se tiene la intención deliberada de manipular agentes biológicos (hongos, bacterias, virus o parásitos), se ha de considerar la posible exposición a los mismos por diferentes vías (aérea, digestiva, dérmica o parenteral) al entrar en contacto directo con pacientes y fluidos biológicos o aerosoles potencialmente biocontaminados procedentes de los mismos.

Aunque la vía aérea tiene una importancia significativa por ser la que más fácilmente puede diseminar un agente biológico patógeno, no se deben menospreciar las demás vías, sobre todo la dérmica y la vía parenteral. Ésta última de especial importancia en el ámbito sanitario, al exponer al personal a agentes biológicos de transmisión sanguínea de elevado potencial patógeno, alguno sin tratamiento totalmente eficaz como el desgraciadamente famoso virus Ébola.

Al respecto de los accidentes parenterales causados por material médico cortante o punzante, es importante señalar que son riesgos tanto de seguridad, al provocar una lesión, como de higiene industrial al transmitir potencialmente un agente biológico si el material actuara como vector desde un paciente origen con patología microbiana transmisible por esta vía. Hay que tener muy en cuenta que una de las mayores causas de accidente son los pinchazos con material biocontaminado, al utilizar material de enfermería o quirúrgico inadecuado que no cumple las mínimas medidas de bioseguridad. Por todo ello, es fundamental cumplir con la legislación que regula la preceptiva utilización de material clínico de seguridad biológica.

Sin embargo, en el ámbito sanitario se puede dar frecuentemente una exposición originada por actividades en las que sí que existe una intención deliberada de manipular agentes biológicos. Incluso en determinadas actividades, éstos se concentran, se cultivan, se manipulan genéticamente, se les hace pruebas de identificación, se transportan, etc. En estos Servicios, laboratorios de microbiología diagnóstica de los hospitales o laboratorios de investigación microbiológica de las facultades de medicina y farmacia, las medidas preventivas deben ser extremas.


Es fundamental que el magnífico trabajo de los profesionales del sector sanitario en España, su formación de base, su formación de prevención y la disponibilidad de Servicios de Prevención Propios o Ajenos altamente cualificados en estos riesgos comunes y específicos, junto con los sistemas de protección integrados en los equipos de alta tecnología electromédica, constituyan un equipo coordinado perfectamente para que, todo el personal trabaje con los mayores niveles de seguridad, salud y confort.

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