20/11/2022
Actualidad

Vacuna anticovid y menstruación: un estudio señala su relación directa y explica cómo sucede

Institución - Fuente: diariomedico.com
Tipo de documento: Noticia

Una investigación de 'Science' pone el acento en que rara vez se recopilan datos sobre los efectos en la menstruación en los ensayos de vacunas.


A medida que se extendió la vacunación a grupos de edad más jóvenes, algunas mujeres notaron cambios menstruales después de la vacuna y surgió la preocupación y la necesidad de investigar y tener datos sólidos. Pero no solo se han informado cambios menstruales en asociación a las vacunas contra la covid, también contra otros patógenos, por lo que un objetivo secundario de este trabajo es comprender los mecanismos por los cuales pueden ocurrir cambios menstruales asociados a las vacunas. Así comienza el artículo que publica la revista Science titulado Vacunación contra el Covid-19 y menstruación, una revisión de lo que sabemos hasta la fecha.


Para abril de 2022, tanto el sistema estadounidense como el británico de notificación de efectos adversos a las vacunas habían recibido decenas de miles de informes sobre cambios menstruales y sangrados vaginales inesperados tras la vacuna contra la covid. Esos sistemas son efectivos para detectar efectos adversos graves, como el raro trastorno de la coagulación trombocitopenia inmune asociado a las vacunas vectorizadas con adenovirus o la miocarditis como evento adverso raro asociado con las vacunas de ARNm. Sin embargo, no están diseñados para detectar mayores tasas de eventos no graves que se dan con frecuencia. Además, en el caso de los ciclos menstruales es un desafío mayor determinar hasta qué punto los cambios son atribuibles a las vacunas contra la covid, ya que sufren variaciones de forma natural por múltiples factores.


En ese sentido, según un estudio del Instituto Noruego de Salud Pública (NIPH), el 37,8% de las pacientes analizadas describió algún aspecto diferente del habitual en su ciclo, incluso antes de la vacunación. Otro estudio de EE. UU. a partir de una aplicación de seguimiento del ciclo menstrual informó de una desviación estándar en la duración del ciclo de 4,2 días en mujeres no vacunadas. Todo ello subrayaba la necesidad de enfoques formales, con grupos de comparación no vacunados, para identificar los cambios asociados específicamente a la vacuna.


Los hallazgos han sido consistentes. Así, la vacunación contra la covid está asociada con un pequeño aumento en la duración del ciclo menstrual, aunque esto se resuelve rápidamente: según distintos estudios estadounidenses, la duración del ciclo volvió a la normalidad al cabo de dos ciclos. Un estudio británico también encontró un pequeño aumento, pero significativo, en la duración solo en los ciclos en los que se administró una dosis de vacuna. En cuanto al sangrado, también se encontró en el estudio del NIPH noruego una asociación entre la vacuna y un sangrado más intenso de lo normal.


Ha quedado clara la evidencia de que la vacunación contra la covid altera los ciclos menstruales de forma temporal, pero cómo lo hace. El tipo de vacuna no afecta la posibilidad de que una mujer experimente cambios en el ciclo o el flujo menstrual, lo que sugiere es que el efecto es el resultado de la respuesta inmunitaria del organismo a la vacunación y no de un componente específico de la vacuna. Prueba de ello sería también que antes de las vacunas contra el Covid ya se había informado de cambios menstruales por las vacunas contra la fiebre tifoidea, la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH).


Dos estudios han abordado la hipótesis de que los cambios menstruales tras la vacunación contra la covid están asociados con la activación de la respuesta inmune, pero con resultados contradictorios. Uno de ellos no encontró asociación entre la magnitud de los efectos secundarios y los cambios en la duración o el flujo del ciclo. Pero el otro vio que las mujeres que experimentaron fiebre o fatiga después de vacunarse tenían más probabilidades de experimentar un periodo más intenso de lo habitual. Ambos tienen debilidades: en un caso, la cohorte es pequeña (el número de participantes); el otro caso se basa en que las participantes recuerden con precisión sus experiencias y está influenciada por la probabilidad de que las encuestadas recuerden otros efectos secundarios si notaron un cambio menstrual.