Navegar a vela es algo más que un deporte, es una manera diferente de entender la vida: nos desplazamos sin ruidos, sin prisas, sin contaminar el medio ambiente … algo, sin duda, muy diferente al ajetreo que el día a día nos tiene acostumbrados. Una práctica que aúna arte, destreza, filosofía, ejercicio físico, trabajo en equipo, aventura y desafíos constantes.

Son indudables los múltiples beneficios que esta modalidad tanto deportiva como de ocio sin más pueden aportar a nuestra salud física y mental.

Sin embargo, como todos los deportes, conlleva considerar una serie de precauciones que deberemos tomar si queremos que no afecte de manera negativa a nuestra salud.

En primer lugar, es necesario tomar precaución con relación a las lesiones musculares. Navegar requiere a menudo de movimientos explosivos y vigorosos que sin una forma física adecuada o una postura correcta pueden derivar en problemas de rodilla y lumbalgias. De hecho, uno de los traumas más frecuentes es el dolor de espalda, tanto en los aficionados que navegan en botes como en los equipos de grandes competiciones.

La piel es posiblemente otra gran sufridora en la práctica de este deporte. Una de las dolencias más comunes a bordo es la dermatitis que aparece en las manos por el contacto con el PBO de los cabos, un material muy agresivo que produce la descamación y abrasamiento de la piel. Usar unos guantes específicos para evitar el contacto directo nos ayudará a prevenir este problema.

La protección solar en el mar es primordial. Para protegernos adecuadamente siempre, siempre, SIEMPRE hay que usar protección solar. Puede parecer que con una gorra será suficiente…nada más lejos de la realidad. La gorra elimina el efecto del sol directo, pero no nos protege del "efecto espejo" de agua. Además, hay que asegurarse que el protector que usemos sea el adecuado. Sin embargo, ante la duda, a la hora de escoger un factor de protección, mejor pasarse de más que no de menos y así nos aseguramos de que nuestra piel no quede desprotegida. También hay que tener en cuenta, sobre todo en lo que a los deportes náuticos en general se refiere, su resistencia al agua: si son water-resistant (nos sigue protegiendo hasta 40 minutos dentro del agua) o waterproof (actúa más de 80 minutos). Hay que aplicarlos siempre sobre la piel seca y 30 minutos ANTES de exponerse al sol. Además, es conveniente reaplicar el protector cada 2 horas o cada 2 baños para que mantenga su eficacia.

No hay que olvidar que las cremas no son la única manera que tenemos de protegernos del sol, también existen prendas específicas para la navegación que son un gran aliado complementario para proteger nuestra piel. Conviene escoger las que sean de tejidos ligeros, que se puedan mojar y colores claros para que no den mucho calor.

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Finalmente, cuidado con la deshidratación. No sólo el sol y el calor influyen en la posibilidad de deshidratarse en un barco de competición, otros factores, como el viento. La velocidad a la que navega un barco de competición es tal que el viento parece que siempre es de través, lo que hace que cualquier ola, por pequeña que sea, levante mucha agua y empape constantemente la embarcación. Esto implica que los regatistas tengan que navegar enfundados siempre en sus trajes de agua, que por mucho que transpiren, son de por sí una fuente de deshidratación. Es importante beber de manera constante y alternar con bebidas isotónicas que nos ayuden a reponer las sales que vamos perdiendo debido al esfuerzo físico.