21/09/2021
Actualidad

Un nuevo otoño frente al virus que no se fue tras el 70%

Institución - Fuente: diariomedico.com
Tipo de documento: Noticia

El otoño arranca con el reto de afrontar una epidemia que dimos por terminada antes de tiempo. "Se sabía que las vacunas no bloquean la transmisión".


Con las vacaciones ya definitivamente atrás, el daño que causa la epidemia en España es todavía importante, pese a los numerosos mensajes que llegan en sentido contrario. Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), nuestro país es uno de los que mayor tasa de fallecimientos presenta en toda Europa (el sexto), al registrar 26,35 decesos por millón de habitantes en 14 días, frente a una media de 14,88 en el continente (datos actualizados a 17 de septiembre).


Alcanzamos estos días decisivos, en los que recuperamos la normalidad en trabajos y escuelas y volvemos a juntarnos en espacios cerrados, con un 75,4% de la población vacunada con pauta completa y la incidencia en descenso (83,43). Sin embargo, la quinta ola mostró que tanto el objetivo del 70% como la esperanza de que bastara la inmunización para derrotar por sí sola al virus eran poco realistas. "Hemos repetido muchas veces que hay que combinar la vacunación con medidas de protección", señala Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos.


"Si no combinamos la una con las otras, va a ser difícil, por eso es de prever la presencia de nuevas olas. Especialmente, cuando cambien las condiciones atmosféricas, que también modifican el comportamiento de las personas", previene. "Las condiciones (en otoño) van a ser diferentes. Aunque estemos más vacunados, puede haber coincidencia de más enfermedades respiratorias. Además, hay cambios en los comportamientos de las personas", desgrana Mayol. A ello hay que sumar el hartazgo generalizado, tras año y medio de pandemia, y la confusión generada por "mensajes, a veces, contradictorios".


Todo lo cual "hace muy difícil, por parte de la población, mantener pautas de comportamiento a largo plazo, porque empieza a deteriorarse el comportamiento". La realidad es que, por mucho que actuemos como si no existiera la epidemia, el virus no va a marcharse. "Las vacunas no son esterilizantes, no bloquean completamente la transmisión", recuerda Mayol, y añade que eso es algo que "se sabía desde el principio". De hecho, "el propio diseño de la vacuna hace imposible que sean esterilizantes", explica.


Con las actuales vacunas, que han demostrado gran eficacia al reducir las formas graves de la enfermedad, resulta, sin embargo, "altamente improbable que se alcance una inmunidad de grupo tal como se esperaba", considera Mayol. O, mejor dicho, "tal como se difundió", corrige. Es decir, ya era esperable que hubiera dificultades. "El presidente [del Gobierno] dijo el 70%, luego el 90%... Los epidemiólogos lo que manejan son diferentes escenarios, y en algunos escenarios habría que vacunar al 110% de la población, habría que vacunar a todos y a algunos más", indica. En otras palabras, sería imposible.


Sin vacunas esterilizantes, sin antivirales específicos contra el SARS-CoV-2 (que podrían tardar aún meses) y sin una población habituada a medidas para eliminar el virus (en vez de solo mitigarlo), es previsible que la epidemia siga un tiempo entre nosotros. Lo cual obliga a desandar un camino que, según dimos por sentado, llegaría a su meta en el 70%. "Las propias vacunas y los mensajes que hemos transmitido, y digo 'hemos' como sociedad, han modificado el comportamiento de las personas", indica Mayol.