1/08/2021
Actualidad

Mentiras sobre las vacunas contra la COVID-19: la peligrosa pandemia de la desinformación

Institución - Fuente: consalud.es
Tipo de documento: Noticia

Sobre las vacunas contra la COVID-19 hemos escuchado prácticamente de todo: que contienen materiales magnéticos, que afectan a la fertilidad o que alteran el ADN. La ciencia responde a todos estos bulos.


Desde el inicio de la campaña de vacunación masiva contra la COVID-19 internet, las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp se han convertido en las plataformas idóneas a través de las que se han difundido numerosos bulos, mitos y mentiras sobre las vacunas desarrolladas contra el SARS-CoV-2. La desinformación puede erigirse como un enemigo peligroso dada la facilidad y rapidez con la que se mueve y que, sumado a la falta de contraste de las informaciones que recibimos, generan un caldo de cultivo perfecto para socavar la confianza en el titánico esfuerzo realizado por la comunidad científica en un tiempo récord.


A pesar de que los datos de vacunación en España son bastante positivos, en otros países la desinformación alimentada por fake news y bulos que corren como la pólvora en las redes sociales están ralentizando el avance de las campañas de inmunización. la única forma de combatir esta peligrosa pandemia es responder ante todas estas mentiras información veraz, contrastada y fundamentada única y exclusivamente en la evidencia científica que está al alcance de todos. Ante cualquier duda sobre las vacunas, lo mejor es consultar fuentes oficiales y no dar crédito a los peligrosos mensajes que se expanden como un virus a través de WhatsApp o las redes sociales.


Con el objetivo de desterrar (ojalá de una vez por todas) todas las mentiras que se han dicho sobre las vacunas contra la COVID-19, a continuación, se ofrece una recopilación de los bulos más repetidos y como la ciencia demuestra que solo se trata de mentiras.


Las vacunas no contienen metales pesados

¿Cuántos vídeos hemos visto de personas que afirman que, tras ser vacunadas, el brazo en el que se le ha inoculado el suero actúa como un imán? Las redes sociales se han inundado de explicaciones posibles siendo la más repetida que los sueros contienen metales pesados.


"Las vacunas contra la COVID-19 no contienen metales como hierro, níquel, litio ni aleaciones raras, así como tampoco productos manufacturados como artículos de microelectrónica, electrodos, nanotubos de carbono ni semiconductores de nanocableado. Además, la dosis habitual de una vacuna contra la COVID-19 es menos de un mililitro que no es suficiente para atraer imanes a la zona en la que se inyectó la vacuna, en caso de que estas tuvieran algún material magnético", explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).


Otros bulos argumentan que el "efecto imán" posterior a la vacunación se produce por el grafeno que contienen los sueros. El grafeno no se encuentra entre los ingredientes de ningún suero y se trata de un material que no posee las supuestas propiedades magnéticas que se le atribuyen.


Un imán puede "pegarse" tanto a personas vacunadas como no vacunadas por algo tan simple como el sudor de la piel o la grasa que haya en ella.


Si desea leer sobre estos y otros "bulos" que se han esgrimido desde el inicio de la campaña vacunal, acceda a la información a través del siguiente enlace.


Ampliación de la información: