12/09/2021
Actualidad

Amós García: "No hay evidencia científica para poner una tercera dosis a la población general"

Institución - Fuente: diariomedico.com
Tipo de documento: Noticia

El presidente de la Asociación Española de Vacunología dice que antes de pensar en una tercera dosis deberíamos mirar a los ciudadanos de países donde no tienen puesta ninguna.


Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y jefe del servicio de Epidemiología de Islas Canarias, es una voz que se ha hecho imprescindible en este largo año y medio de pandemia. Siempre accesible, con él hacemos un repaso rápido a temas de actualidad alrededor del coronavirus: tercera dosis de la vacuna, obligatoriedad, medidas de protección...


Pregunta: ¿Podemos ser optimistas ya? ¿Estamos viendo la luz al final del túnel de esta pandemia?


Respuesta: Se comenta mucho eso, que ya hay luz al final del túnel, pero a mí me gusta añadir que ese túnel tiene varios kilómetros todavía de recorrido. Tenemos que hacer las cosas bien durante todo el recorrido, porque puede pasar que esa luz que vemos al final del túnel sea la de un tren expreso que viene en dirección contraria, choque con nosotros, nos haga descarrilar y tengamos que volver al principio.


P.: En estos momentos, ¿qué significa hacer las cosas bien?


R.: En primer lugar, ser conscientes de que no está todo el pescado vendido, que seguimos en pandemia. Vamos mejor, mucho mejor, evidentemente, gracias, entre otras cosas, a la vacunación, pero no podemos bajar la guardia. Todavía el coronavirus sigue aquí y todavía hay sectores sin vacunar, por lo tanto, hay que ser conscientes de que tenemos que seguir las actuaciones en una doble vertiente. Por un lado, vacunando, vacunando y vacunando y, por otro, hacer lo posibles para que las autoridades sanitarias tomen las medidas necesarias según la situación de la pandemia. Y también que la ciudadanía siga con el mismo brillante ejercicio de responsabilidad que ha hecho hasta ahora: haciendo uso de las mascarillas en exteriores, si no hay distancia de seguridad, y en interiores, siempre, además de lavado de manos, ventilación...Y eso debe continuar hasta que las coberturas vacunales sean muy potentes y se traduzcan en un impacto claro sobre el desarrollo de la pandemia.


P.: ¿Qué forma cree que puede tener ese tren expreso al final del túnel: una nueva variante?


R.: En esta pandemia hemos tenido muchísimos tropezones. Es decir, que un tropezón nuevo no es descartable. Pero no me preocupa tanto la llegada de una variante nueva, porque, en principio, dudo mucho que por muy nueva que sea la variante la vacuna no vaya a ser efectiva. Las vacunas son muy poderosas. Pero, además, hay otra cuestión, y es que sea cual sea la letra del alfabeto que tenga la nueva variante, el lavado de manos, la mascarilla y la ventilación evitan que nos infectemos. Por lo tanto, una variante nueva, aunque sea motivo de vigilancia, lógicamente, y de tensión, no debería ser un elemento fundamental salvo que nos cambie mucho de escenario.


Me preocupa más una baja de guardia, pensar que ya tenemos todo resuelto sin ser conscientes de que el coronavirus sigue ahí y tenemos que estar alerta. Estamos mucho mejor que antes y podemos estar en una situación personal mejor que antes, pero seguimos en pandemia.


.: El Gobierno de Islas Canarias ha aprobado un decreto ley en el que condiciona el poder trabajar a tener una prueba negativa de coronavirus o estar vacunado. Esta medida se ha interpretado como una manera de hacer obligatoria la vacunación. ¿Cuál es su opinión en este sentido?


R.: El Gobierno de Canarias todavía debe especificar cómo va a estructurar esta decisión. Creo que donde tenemos coberturas muy elevadas, como es nuestro caso, obligar a la vacunación puede crear anticuerpos y alimentar a los que están rechazando la vacuna. Cuando algo está tan bien, y tenemos una cobertura tan potente, para qué vamos a cambiarlo, si ya funciona.


Es verdad que otro debate sería, qué ocurre con las personas que realizan trabajos en ámbitos de relación con personas que pueden sufrir contingencias severas si enferman. Desde esa perspectiva, me resulta inconcebible que alguien que se defina como servidor público no haga todo lo posible por proteger a ese público al que dice servir. Por eso me resulta inconcebible que alguien que trabaja, por ejemplo, en una residencia de ancianos, no se vacune para evitar trasladar la enfermedad a ese anciano al que cuida. No lo entiendo.


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