27/08/2021
Actualidad

La gripe, como la covid-19, se transmite por los aerosoles

Institución - Fuente: diariomedico.com
Tipo de documento: Noticia

Al igual que el SARS-CoV-2, la mayoría de los virus respiratorios, como el de la gripe o los de los catarros, se transmiten sobre todo por el aire, a través de los aerosoles.


La mayoría de las infecciones víricas respiratorias, como la gripe y los resfriados, se propagan por el aire a través de los aerosoles, que pueden acumularse en los espacios interiores mal ventilados y permanecer allí durante horas. Es lo mismo que se ha demostrado con la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, la covid-19, y que también ocurre con otros coronavirus (MERS-Cov, SARS-CoV). Esta es la principal conclusión de una revisión científica realizada por un equipo internacional de especialistas de diversas disciplinas y que acaba de publicar la revista Science.


"Todos o casi todos los virus respiratorios se transmiten como el de la covid-19: sobre todo, o en parte, por el aire. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostenía que el SARS-CoV-2 solo se transmitía por gotas o superficies, y con el tiempo hemos aprendido que eso era un error y que la gran mayoría de la transmisión se produce al inhalar aerosoles que salen de algunas personas infectadas. La transmisión por gotas o superficie es poco importante, no es lo que está causando la pandemia. La OMS se resistió a admitirlo durante más de un año, hasta que el 30 de abril reconoció esa vía de transmisión y su importancia, y el 7 de mayo lo hicieron los CDC [Centros para el Control y Prevención de Enfermedades estadounidenses]", expone a DM uno de los autores de la revisión, José Luis Jiménez, catedrático de Química de la Universidad de Colorado, en Boulder.


El profesor Jiménez es uno de los mayores expertos en aerosoles del ámbito internacional. Ha combatido la idea de que el SARS-CoV-2 se propaga principalmente a través de gotitas que los individuos contagiados producen al toser y estornudar e impactan en otra persona directamente o al tocar las superficies contaminadas por esas gotas.


Ha sido necesaria una pandemia y un intenso esfuerzo científico global para desmontar ese dogma, pero finalmente, se ha conseguido. Con esta revisión de evidencias científicas, los investigadores aportan los datos que sostienen la importancia de la ruta por el aire para casi todos los virus respiratorios, algo que aún no recogen de forma oficial la OMS ni los CDC, advierte Jiménez.


"En el campo de la epidemiología y de las enfermedades infecciosas existe el dogma de que las enfermedades que se transmiten por el aire son fundamentalmente la tuberculosis, el sarampión y la varicela", mientras que el resto, se contagian por las gotas y superficies. "El dogma viene de 1910, del investigador Charles Chapin, que llegó a ser presidente de la Asociación Americana de Salud Pública, y lo estableció realmente sin evidencias".


El concepto profundamente arraigado en la comunidad científica explica que la transmisión por inhalación de aerosoles cargados de virus se haya subestimado durante mucho tiempo. "Es hora de revisar los paradigmas convencionales y poner en marcha medidas contra los aerosoles para proteger a la población frente a esa vía de transmisión", afirma Chia C. Wang, directora del Centro de Investigación Científica de Aerosoles y química física de la Universidad Nacional Sun Yat-sen, Taiwán, quien ha dirigido la revisión.


Los aerosoles son bolitas de saliva y fluido respiratorio, similares a las gotas, pero mucho más pequeños. Son menores de 100 µm, y la mayoría incluso no supera las 5 µm; se expulsan al respirar, hablar, cantar, gritar, toser y estornudar. A diferencia de las gotas, no caen inmediatamente, sino que pueden quedarse flotando en el aire durante horas y ser inhalados. "La mayoría de los aerosoles producidos por actividades respiratorias son menores de 5 µm, lo que les permite profundizar en las regiones bronquiolares y alveolares y depositarse allí. Los estudios indican que los virus están más presentes en aerosoles de menos de 5 µm", expone otro de los autores del estudio, Josué Sznitman, fisiólogo pulmonar del Instituto Tecnológico de Israel, en Haifa.