3/10/2021
Actualidad

Fuego a discreción contra la covid-19

Institución - Fuente: diariomedico.com
Tipo de documento: Noticia

A pesar de las vacunas, encontrar terapias más eficaces y accesibles para los pacientes de covid-19 sigue siendo una necesidad crítica.


Desde el comienzo de la pandemia de covid-19 el sueño, y la necesidad absoluta, ha sido disponer de tratamientos que evitaran las graves consecuencias -la mayoría traducidas en miles de muertes-, que originaba la infección y, si era posible, incluso conseguir su prevención.


La ciencia y la clínica médica utilizaron desde los primeros meses de 2020 estrategias basadas en fármacos con diferente mecanismo de acción y con evidencias diversas, en función de su grado de efectividad: desde antagonistas de interleucinas, como anakinra, pasando por la hidroxicloroquina y la cloroquina; antirretrovirales como favipiravir, ritonavir, lopanavir y molnupiravir; los ACE-2 recombinantes, interferones, ivermectina, oleandrina, inhibidores de citocinas como sarilumab y tocilizumab, hasta llegar incluso a terapias celulares.


En cada uno de ellos, las evidencias han sido diversas, en función de su grado de utilidad. Así, algunos han dejado prácticamente de contemplarse, otros siguen siendo objeto de estudios clínicos más completos y, los menos, como el antiviral remdesivir, se han convertido en la actual terapia estándar junto con la dexametasona para pacientes de mayor gravedad.


Pasado más de un año y medio de la explosión viral, los más de 1.600 ensayos clínicos en marcha con potenciales moléculas -cuyo desarrollo discurre en paralelo con los de las vacunas-, empiezan a ofrecer ciertos resultados que, en los próximos meses, podrían ser una realidad y convertir a muchos de los fármacos ensayados -fundamentalmente antivirales, antiinflamatorios y anticuerpos monoclonales-, en los nuevos futuros escudos frente al SARS-CoV-2.


Un millar de estos estudios evalúan fármacos reposicionados y 250 nuevos, según los últimos datos de Pharma, patronal estadounidense de la industria farmacéutica.


Teniendo en cuenta que siguen enfermando y falleciendo personas y que la inmunidad que induce la actual vacunación parece disminuir con el tiempo, además de proporcionar dosis de refuerzo, es absolutamente necesario disponer de terapias que, primero, reduzcan la carga viral y que, además, controlen la hiperrespuesta inflamatoria, modulando la inmune.


Según los especialistas, el conocimiento más reciente indica que los actuales fármacos que se ensayan contra la covid-19 se dirigen, por tanto, a dos vías: la acción antiviral, ámbito en el que ya existe remdesivir -primero y único aprobado para este fin y que puede administrarse conjuntamente con dexametasona como terapia estándar-, y en el que se abre un nuevo apartado con el estudio de aplidina, entre otros en desarrollo.


El otro mecanismo de acción analizado y necesario es el efecto de los antiinflamatorios. Una tercera pata terapéutica se centraría en los anticuerpos monoclonales (AM), con una inmunidad pasiva que podría tener utilidad en algunos subgrupos de pacientes.