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Riesgos eléctricos en Navidad

¡Por fin llegó la Navidad! Familia, regalos, ilusión, y sobre todo, llegó la hora de montar nuestras luces navideñas, el árbol y cómo no, ese belén en el que suelen colaborar los más pequeños de la casa, con ese momento tan especial de desempolvar todo el material y ponernos manos a la obra.

A pesar del entusiasmo que pongamos en estas tareas no debemos descuidarnos y es conveniente evitar una serie de riesgos, para que un día tan marcado en nuestro calendario no nos traiga tristes consecuencias. Por ello, tomaremos todas las precauciones posibles en estas labores domésticas prenavideñas.

El principal riesgo que existe es el de contacto eléctrico a la hora de montar la instalación eléctrica del árbol, belén, decoración de fachada/balcón, etc. Aunque parezcan inofensivos por su aspecto tan entrañable, una persona puede electrocutarse fácilmente con este material mal manipulado, ya que las tensiones que alimentan estos circuitos son de 240 voltios y son peligrosas. En caso de aplicarse esta tensión por accidente a una persona puede producirle desde el conocido "calambrazo" hasta la muerte por paro cardíaco. El peligro que entraña un contacto eléctrico se hace mucho mayor cuando la persona está en ambiente mojado o descalza sobre el suelo. A esto añadiremos el riesgo de quemadura. No podemos olvidar que si estamos montando los adornos a cierta altura, estaremos utilizando una escalera de mano, (una silla o algo parecido) y a los riesgos descritos anteriormente le tenemos que añadir el de caída, que dependiendo la forma de aterrizaje, puede tener consecuencias más o menos graves. Todo ello sin olvidar que en estas instalaciones eléctricas al, tenemos un riesgo añadido que es el de incendio, originado por la electricidad.

Este contacto eléctrico accidental con los objetos que están en tensión se puede dar de dos formas distintas:

  • Cuando se tocan directamente elementos eléctricos que estén con tensión:
    • Por existir cables pelados, con aislante defectuoso o insuficiente.
    • Por conectar los aparatos con cables desprovistos de la clavija correspondiente.
    • Al cambiar fusibles o tratar de desmontar o reparar un aparato sin haberlo desconectado.
    • Al introducir los niños (a veces no tan niños) tijeras o alambre en los agujeros de los enchufes.
    • Por manejar aparatos que carecen de tapas protectoras y, por consiguiente, tienen partes eléctricas accesibles.
  • Indirectamente: cuando se toca la carcasa o parte exterior metálica de algún aparato eléctrico que se ha puesto en contacto con la tensión como consecuencia de una deficiencia en los aislamientos interiores. En este sentido, no son peligrosos los electrodomésticos que lleven el símbolo de doble aislamiento en su chapa de características,a no ser que se mojen. Por ello, debemos ser muy cuidadosos a la hora de adquirir el material eléctrico-decorativo.

Así pues, para eliminar o minimizar los riesgos que hemos descrito, debemos tomar estas sencillas medidas preventivas:

  • La instalación debe tener un correcto mantenimiento. Debemos revisar periódicamente las instalaciones eléctricas residenciales, dado que es de vital importancia. Lo debe hacer un instalador autorizado, verificando un correcto dimensionamiento de la instalación y la ausencia de defectos críticos.
  • Evitar empalmes o sobrecargas de enchufes. Improvisar sobre la marcha puede darnos un buen susto. Empalmes defectuosos, enchufes dobles o triples sobrecargando la regleta o la propia línea, deben ser eliminados y reemplazados por una correcta instalación. Cuando se desenchufe el cable, es mejor hacerlo desde la propia clavija en vez de tirar de él directamente.
  • Cuidado con los elementos y materiales que estamos manipulando. Cuando vayamos a comprar el material eléctrico, compraremos elementos certificados que cumplan con las Normas UNE y otras que aseguren la calidad del producto. Según las distintas organizaciones de consumidores, estos materiales y productos que no son acordes a la normativa de comercialización, provocan daños importantes al usuario. Por ejemplo, las guirnaldas deben identificar en su etiquetado a la empresa responsable de su venta en la UE e incluir en castellano una serie de advertencias de uso con seguridad. Si alguna de las luces tiene malas conexiones o cables deshilachados o pelados, lo mejor es devolverla al establecimiento en el que la compramos. Si son muy antiguas y recicladas año tras año, lo mejor es pensar en renovarlas y tirarlas para su correcto reciclaje.
  • No manipular con la instalación conectada a tensión. Evitar siempre realizar los trabajos de conexión, quitar o colocar lámparas, luces, etc, mientras esté conectada a la red eléctrica. Advertir a toda la familia de que estamos realizando trabajos eléctricos, para que no conecten la instalación mientras estamos realizando estas tareas o bien señalizarlo en el cuadro eléctrico con un cartel indicador.
  • No deben dejarse las luces encendidas durante todo el día o toda la noche. Aparte del consumo energético y el calor de las lámparas, un cortocircuito puede producir un incendio.
  • Si la complejidad de la instalación supone un riesgo, no continúes. Para ello contactaremos con un electricista autorizado y se llevará a cabo la instalación de forma segura sin comprometernos a sufrir un accidente con graves consecuencias.
  • Comprobar los dispositivos de protección. Muchas instalaciones disponen de protecciones diferenciales en mal estado e incluso puesta a tierra obligatoria defectuosa y en algunos casos anulada. El cuadro general debe disponer al menos de un interruptor diferencial de 30 mA que corta la corriente de toda la casa y que "salta" en caso de defecto a tierra (derivación). Se comprobará su funcionamiento de forma periódica pulsando el botón que lleva incorporado y nunca lo puentearemos ni alteraremos su normal funcionamiento.
  • Nuestro peor enemigo es el exceso de confianza y la imprudencia. No tenemos que conectar aparatos que estén húmedos o mojados y procurar no manipular ninguna instalación eléctrica estando descalzo, ni siquiera si el suelo está seco.
  • Emplear siempre herramientas y equipos adecuados. Verifique que las mismas cuentan con mangos aislantes, acorde al uso previsto. Si utilizamos escaleras de mano, verificar que estén en correctas condiciones y su uso sea el adecuado.
  • Empalmes defectuosos. Si un cable se corta, no se aconseja cinta aislante sino regletas o casi mejor reemplazar todo el tramo. Es conveniente canalizarlo correctamente y no dejarlos en zonas de paso que puedan llevar a cabo una caída

Resumiendo, preparémonos para hacer que la Navidad sea un tiempo de paz e ilusión. Pero para disfrutarlo de forma segura tengamos en cuenta esta serie de consejos para que toda la familia disfrute de unas prevenidas fiestas navideñas.

Feliz navidad

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