Cargando...

Quirónprevención | Prevención de riesgos laborales

Escaleras, tu enemigo pacienteEscaleras, tu enemigo paciente

Escaleras, tu enemigo paciente

Un alto porcentaje de lesiones en el hogar y en el trabajo se producen en las escaleras. Las prisas y un exceso de confianza suelen ser las causas más frecuentes, aunque también es habitual encontrar entre los lesionados a algunos entusiastas del descenso en pasamanos. Todos estos casos tienen algo en común: olvidan que las escaleras pueden ser muy peligrosas.

Las consecuencias más habituales de una caída van desde las heridas y contusiones en piernas, tronco y brazos, que producen un intenso y localizado dolor, hasta las fracturas en cadera, húmero o pelvis, más graves y duraderas. Aunque es menos común, el riesgo de sufrir un traumatismo en la médula espinal, cuyas consecuencias son de por vida, debería bastar para tomarnos más en serio nuestras idas y venidas por las escaleras.

Es habitual que en nuestra casa, comunidad, zona residencial u oficina las escaleras ya estén construidas y nuestro grado de acción sea reducido, así que empecemos recordando lo que sí podemos hacer y dejemos para más adelante las cuestiones relacionadas con la escalera como objeto. Casi todos los accidentes se producen en la bajada: vamos más rápido y la gravedad, al contrario de lo que sucede cuando subimos, empuja a nuestro favor, lo que hace que creamos que algunos de nuestros movimientos se completarán solos. Nada más lejos: los puntos más arriesgados del recorrido de una escalera se encuentran justo ahí: en los primeros y en los últimos peldaños. Por eso es importante no bajar la guardia en ningún momento del recorrido: movimientos lentos, seguros y a un ritmo regular, que no sólo es más relajado sino que además evita resbalones. No hace falta recordar que hay que evitar las florituras en los últimos escalones.

El mejor aliado de quien recorre una escalera es el pasamanos. Si existe, tranquiliza la vista, sirve de apoyo y, en caso de necesidad, suele interrumpir la caída. Si te topas con una escalera sin pasamanos, denuncia inmediatamente la situación: no sólo evitarás una buena colección de contusiones, sino que ahorrarás a tu comunidad o empresa un buen dinero, pues las escaleras huérfanas de pasamanos son ilegales.

Los bordes de los peldaños suelen estar redondeados, bien por una pieza de madera o porque ha sido limado. Un acabado sin aristas es esencial para suavizar los golpes.

Otro de los aspectos a corregir en una escalera es su visibilidad. Las escaleras, por encontrarse muchas veces en rincones, no suelen estar bien iluminadas, y esto impide medir bien la altura entre escalones. Situar lámparas de pared o una de pie en un saliente de un peldaño especialmente largo (en un esquinazo, por ejemplo) puede ser una buena solución. Y lo mismo ocurre con las escaleras de exterior: jardineras y tiestos dan un toque mediterráneo muy refrescante, pero si los escalones o el pasamanos quedan ocultos entre flores y hortalizas, quizá haya que buscar otro rincón para ellas.

Niños y escaleras. Una combinación peligrosa pero muy fácil de evitar: puertas de seguridad para escaleras. Son barreras que, ajustadas por presión o atornilladas en la pared, cortan el camino de bebés y niños pequeños. Contar con estos obstáculos es imprescindible en cualquier casa con varios pisos, pero aún lo es más si el bebe empieza a usar un andador, pues aumenta su libertad de movimiento y, por ello, su peligrosidad.

Créditos fotografía: Roob9Este enlace se abrirá en una ventana nueva

Comentarios
Insertar comentario
Comentario enviado con éxito. Gracias por su participación.

Blog - Comentario de blog

No será visible por otros visitantes del portal
Comentario:
Los campos obligatorios se encuentran marcados con un asterisco (*)

Sobre el autor

Archivo del blog