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Cuando el directivo entra en la consulta, ¿quién habla primero?Cuando el directivo entra en la consulta, ¿quién habla primero?

Cuando el directivo entra en la consulta, ¿quién habla primero?

Soy una apasionada defensora de las palabras y del poder que ejercen sobre nuestras emociones, pero aun así he de reconocer que antes de que la boca emita mensaje alguno, lo hace primero el cuerpo. Hoy, desde la sección "La psicóloga de los directivos", os voy a hablar del lenguaje no verbal que se evidencia durante la consulta de psicología del reconocimiento Médico "Executive".

Con el saludo inicial, que arranca con el ofrecimiento de mi mano para estrechar la suya, "Hola, buenos días. Mi nombre es Marta. ¿Qué tal está yendo la mañana?", y antes incluso de que pueda responder, mi interlocutor ya me está diciendo muchas cosas; la fuerza con la que sujeta mi mano, la colocación de sus dedos en torno a los míos, el tiempo que transcurre hasta que ambos nos liberamos del saludo… Es la primera tarjeta de presentación. ¿Y de qué hablan estas señales? Hablan de emociones.

Una mano a "medias", sin fuerza, transmite desinterés, desconfianza, inseguridad. En cambio, un apretón fuerte, corto, habla de certeza, confianza e interés en lo que va a ocurrir.

El lenguaje corporal presente en la consulta se ve distorsionado por la barrera de mi mesa. Aunque esta tiene un objetivo funcional, es un obstáculo que salvar. A la persona le sirve de parapeto, y para mí es una dificultad que superar para llegar a ella. Aun así, la conversación ha comenzado. –"¿Ha pasado ya muchas consultas? ¿Qué tal están saliendo…"? Se trata de preguntas banales para romper el hielo.

Algunos apoyan cada una de sus manos sobre los brazos de la silla, manteniendo la espalda muy recta, tensa y la cabeza algo inclinada hacia atrás e incluso ladeada. Parece como si necesitaran distancia para poder verme, como si quisieran mirarme desde más lejos. Y es posible que eso sea lo que estén haciendo; vigilar mis preguntas con suspicacia. Otros, fruncen el ceño, se cruzan de brazos y apoyan la espalda fuertemente al respaldo como si se hubieran pegado a ella.

"Le voy a explicar en qué consiste la consulta de psicología…" Toca ahora contextualizar y dar sentido a esta conversación, evitando términos que tradicionalmente estén ligados al contexto médico y, por ende, al de los trastornos. Con ello busco que la tensión corporal, poco a poco, vaya cediendo.

En el abanico de estilos de la comunicación no verbal, también están los que entran "sobradamente" seguros de que nada ni nadie les va a intimidar. Apoyan sus manos y antebrazos sobre la mesa, ocupando casi la mitad de espacio que queda libre, como en un intento de invadir mi espacio vital. No importa. En cuanto pregunto la edad y comenzamos a abordar aspectos emocionales, la retirada es progresiva y clara.

En términos generales, y a medida que la entrevista avanza, la musculatura se va relajando; frente, nariz, y labios liberan tirantez. Los hombros ceden y con ellos la espalda que termina recostándose relajadamente sobre el respaldo.

Aún hay quien, a pesar de lograr llegar a este punto de silencioso acuerdo de "vale, venga te escucho", cruzan sus brazos sobre el pecho como en un último intento de protección. Con respecto a este gesto hay diferentes lecturas; la manera natural, poniendo una mano por arriba y otra por abajo, es una postura esta que permite también descansar los brazos; pero cuando ambas manos se encuentran ocultas, puede ser una señal de hostilidad.

El volumen de voz es un elemento indispensable en la comunicación. Es obvio que cada cual tiene el suyo, pero es modulable y he de adecuarlo al de la persona que se sienta frente a mí. De esta forma tendré más posibilidades de que abra su corazón. Bajar el tono de voz y hablar pausadamente es una forma más fácil de darle importancia al contenido de mi mensaje. Por el contrario, en ocasiones, he de elevar mi tono, más que con volumen con intensidad, para igualarme al otro, cuando observo que no hay otra forma de llegar a él.

De todas las señales que el cuerpo emite, la sonrisa es sin duda alguna la llave que abre la puerta de los más áridos e inhóspitos momentos de tensión emocional. Nuestro cerebro, que tiende a funcionar a modo de espejo, se siente atraído por este motivo, a imitar aquello que ve. Así pues acompañar nuestras palabras con una sonrisa, causará efectos positivos en el otro; relajará, liberará tensión y le preparará para atender con mayor concentración a lo que yo le cuente.

No hay que olvidar que durante una conversación, atenderemos a una muy pequeña parte de información procedente de las palabras. El peso importante se lo lleva la comunicación no verbal.

Por eso, lo que se dice cuenta, pero aún más el cómo se dice, es decir, con qué acompaño esas palabras; posición corporal, voz, expresión facial, gestos y por supuesto, la sonrisa.

Charles Chaplin decía que:

Una sonrisa cuesta poco, pero produce mucho. Dura solo un instante, pero perdura en el recuerdo eternamente.

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Comentarios
  • Zigor Artamendi
    8 marzo 2017a las 12:23

    Enhorabuena por el artículo Marta, me ha gustado mucho

  • Laura del Río Moreno
    8 marzo 2017a las 16:45

    Enhorabuena Marta por este post y el anterior (en el que arrancabas este nuevo proyecto)!.
    Deseando leer las próximas entregas.

  • Alfonso del Rio Lavín
    8 marzo 2017a las 20:43

    Felicidades por el articulo!!, Tocas un tema que me atrae mucho, ya que lo tenemos presente en nuestra vida personal y profesional todos los días. Me gustaría comentar que siempre he pensado que a pesar de que todos tengamos una intuición personal para leer el lenguaje no verbal de trazo grueso, se nos escapa mucha información por no tener la formación adecuada, tu crees que esa carencia se puedes entrenar sin una formación profesional como la tuya?

    Prevenidos
    9 marzo 2017a las 17:54

    Alfonso, muchas gracias por tu felicitación.
    Es verdad que hay personas que tienen una especial habilidad natural para identificar las señales no verbales comunicativas. Aun así, siempre se puede aprender leyendo libros, blogs y visualizando videos o escenas de películas que recogen y documentan a qué señales atender, qué significan y cómo cambiar aquellas que puedan estar siendo inadecuadas. Hay profesionales como los del mundo del arte y la comunicación que tienen la oportunidad cada día de entrenar y perfeccionar. Y por supuesto, el deporte; la gran escuela de la vida, entre otras cosas para la práctica de la autoobservación de nuestro cuerpo y la integración de los movimientos, base de la comunicación no verbal. Con práctica y constancia, todo se consigue.Un saludo.

  • 9 marzo 2017a las 15:35

    genial el artículo Marta, como tú! avisamé que no me quiero perder el próximo!

  • Mercedes Alcázar
    27 abril 2017a las 16:37

    Me habían recomendado la lectura de esta nueva sección y efectivamente merece la pena. Me han encantado las dos publicaciones. Enhorabuena, yo también las recomendaré.

    Prevenidos
    28 abril 2017a las 9:02

    Muchas gracias por tus palabras Mercedes. Te esperamos por aquí. Un saludo.

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Sobre el autor

  • Marta Sanz RamosMarta Sanz Ramos

    Psicóloga del Programa Executive, clínica de Quirónprevención en la que directivos de distintas compañías se someten cada día a reconocimientos médicos.

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