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Dejar de fumar: aprende a vivir sin un cigarrillo en la manoDejar de fumar: aprende a vivir sin un cigarrillo en la mano

Dejar de fumar: aprende a vivir sin un cigarrillo en la mano

Fumar no es sólo auto-administrarse nicotina, ni fumarse un cigarrillo… Si fumar fuera únicamente eso, resultaría muy fácil dejar de hacerlo. Es un acto que se ha convertido en un hábito, donde intervienen las variables más importantes de nuestro comportamiento:

  • Con un cigarro en la mano hacemos miles de cosas: hablamos, escribimos, conducimos, reímos, bebemos, bailamos, percibimos, nos relajamos y hasta fumamos.
  • Al fumar, nos estamos auto-administrando nicotina que, con su gran poder de estimulación externa, activa las áreas cerebrales del placer.
  • Sentimos emociones: compartimos ratos con los amigos, nos distraemos e, incluso, nos entretenemos mientras fumamos.
  • En torno al tabaco, pensamos y conversamos sobre una multitud de cosas: "¡Qué bueno sería un cigarro ahora!", "¡qué tranquilidad!". Solemos darle un gran valor positivo al tabaco e incluso le atribuimos efectos mágicos: "¡qué relajado me siento mientras me fumo el cigarro, lo necesitaba!"
  • El contexto: Alrededor del tabaco hay otros elementos que nos recrean: el olor, la expresión de gozo de quien fuma, los rituales que nos estimulan y nos invitan a querer fumar…

Fumar es toda una experiencia en la vida de una persona, con sus propias acciones y emociones. Con una función social, ha servido para entablar una conversación o para animarnos… Es una sensación que, para quien ha fumado, ha tenido un gran sentido y significado. Hay que entender esto para comprender que cuando se desacredita el hecho de fumar, podemos estar anulando la biografía de una persona y creando un gran obstáculo en el proceso de tomar la decisión de abandonar o no el tabaco.

La deshabituación del tabaco es un proceso de aprendizaje

Fumar no es, por lo tanto, un comportamiento aislado. Afecta a la forma en que se realizan los hábitos cotidianos, el modo de afrontar el estrés, la tristeza o la alegría, a la manera de tomar decisiones y afrontar problemas o relacionarnos socialmente.

Por lo tanto, dejar de fumar supone ante todo un proceso de aprendizaje. Y como todo aprendizaje, requiere de un esfuerzo, de un tiempo, pero sobre todo de una práctica. Se trata de aprender a afrontar situaciones, por primera vez en la vida, sin el cigarro y sin la nicotina.

En este contexto, y sólo en este, puede resultar efectivo complementarlo con un tratamiento farmacológico. Por eso, los programas psicológicos multi-componentes (que pueden incluir o no apoyo farmacológico) son los más efectivos para dejar de fumar.

Pero no nos alarmemos. Nacemos sin un cigarro bajo el brazo. Lo incorporamos muchos años después a nuestra vida. Y hasta ese momento, también resolvimos problemas, reímos, nos sentimos felices y tomamos decisiones.

Todo lo que se aprende se puede desaprender y practicar con un nuevo hábito. Sólo hay que saber cómo hacerlo. En próximos posts abordaremos de forma práctica cómo dejar fumar.

Créditos de la imagen: rangizzzEste enlace se abrirá en una ventana nueva

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Comentarios
  • 26 noviembre 2014a las 23:23

    Buenos consejos, estoy seguro que puedo conseguirlo, ya llevo 2 dias limpia!!! Gracias!! Maria

    Prevenidos
    28 noviembre 2014a las 12:45

    Mucho ánimo y sigue con esa actitud ;)

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Sobre el autor

  • Marta Sanz RamosMarta Sanz Ramos

    Psicóloga del Programa Executive, clínica de Quirónprevención en la que directivos de distintas compañías se someten cada día a reconocimientos médicos.

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