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Cuida una de las herramientas más importantes para trabajar: la vozCuida una de las herramientas más importantes para trabajar: la voz

Cuida una de las herramientas más importantes para trabajar: la voz

¿Cuánto usas la la voz en el trabajo? Para unos es importantísima en su jornada laboral, otros dependen exclusivamente de ella y para otros es la manera de comunicarse con la gente y con sus propios compañeros. Las patologías de la voz resultan especialmente frecuentes en los docentes, en comparación con otras profesiones , y son la causa de un gran número de patologías. El estudio de las alteraciones de la voz se enmarca en el ámbito de la Ley de Prevención, sobre todo a raíz de la inclusión de los nódulos de las cuerdas vocales en el nuevo cuadro de enfermedades profesionales (RD 1299/2006, de 10 noviembre).

Pero, ¿realizamos una prevención eficaz de la misma? La voz es una herramienta importante para relacionarnos y debemos cuidarla. Disfonía, nódulos en las cuerdas vocales y pólipos son algunos de los riesgos más importantes. La prevalencia de estos transtornos en la población general es de alrededor del 5%, y de acuerdo con numerosos estudios, en los docentes se sitúa entre el 17% y el 57%.

Sigue leyendo y descubre cuáles son los principales factores de riesgo:

  • Mal uso vocal: realizar esfuerzos al hablar, hablar mucho, tendencia a hablar rápido y sin pausas, realizar gritos de improviso y violentos, tos frecuente, carraspeo, uso de la voz en ambientes ruidosos como bares, discotecas o recreos, etc.
  • Conflictos emocionales y afectivos: preocupaciones, problemas afectivos, personas temperamentales, ansiedad y estrés, enfados y/o discusiones, etc.
  • Cambios en el organismo: tendencia a padecer catarros, acidez gástrica, audición deficiente, tabaco, alcohol, etc.
  • Cambios en la lubrificación: ambiente seco debido a la calefacción, sequedad de garganta y nariz frecuente, variaciones bruscas de temperatura, contacto habitual con polvo (tiza), aire acondicionado, etc.
  • Otros: sedentarismo, cansancio, reposo nocturno insuficiente, etc.

Para evitar estos factores de riesgo es importante tomar unas medidas de prevención en nuestro día a día. Algunas son muy sencillas y las realizamos diariamente pero todas juntas contribuyen a evitar lesiones en la voz.

  • Alimentación:
    • Antes del esfuerzo vocal profesional o de canto es conveniente ingerir alimentos no muy pesados y de fácil digestión.
    • Realizar comidas poco copiosas y más frecuentes.
    • Mantener una alimentación equilibrada, para contrarrestar el gasto de energía que implica el esfuerzo vocal.
    • La evacuación intestinal y no estreñida es aconsejable, por lo que se debe mantener una alimentación equilibrada.
    • No abusar de caramelos mentolados y de otro tipo pues llevan a una mayor sequedad de garganta.
    • No utilizar corticoides o antibióticos locales faringo-orales sin control médico.
    • La miel y las vitaminas A, E y C son beneficiosas.
  • Bebida:
    • Beber líquidos en abundancia; agua, leche, zumos, frutas, mejor si no son gaseosos. Buena hidratación general.
    • Se recomienda beber entre 2 y 3 litros de agua diarios.
    • No tomar bebidas ni muy calientes, ni muy frías.
    • Aspirar vahos y calor húmedo.
    • El alcohol es perjudicial para la voz.
  • Ejercicio físico:
    • El ejercicio físico es bueno para mantener un buen tono muscular general y un buen estado de salud física y mental. También lo es para mantener la función fonatoria profesional.
  • Ambiente laboral, hogar, coche, etc.:
    • Evitar los irritantes laríngeos que llegan por el aire: polvo, humo, tabaco, alcohol.
    • El aire acondicionado, la calefacción, las chimeneas, etc. producen sequedad de la mucosa, contraproducente si no se contrarresta con una humedad ambiente aceptable y una buena hidratación general.
    • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
    • Evitar ambientes muy ruidosos o acústicamente deficientes, ya que exigen un mayor esfuerzo vocal y muscular.
  • Trabajo vocal:
    • Realizar pausas durante el trabajo vocal prolongado.
    • Conviene calentar la voz antes de comenzar el trabajo vocal.
    • Darse un masaje laríngeo hacia arriba durante 5 minutos todos los días.
    • Evitar el carraspeo, pues supone una aproximación brusca de las cuerdas vocales que no es buena.
    • No hacer estornudos ruidosos.
    • No imitar voces.
    • No forzar la voz.
    • No quedarse sin aire ni apurar demasiado.
    • No poner voz monótona ya que tensa los músculos.
    • Evitar la fonación mientras se realizan esfuerzos físicos.
    • No hablar entre dientes ni con movimientos demasiado exagerados de los labios.
    • Evitar los excesos fonatorios en situaciones de debilidad para la fonación (catarro, tos, alergia, etc.)
    • Tener en cuenta la disminución de la capacidad de juego muscular y de juego de respiración abdominal que se produce durante la gestación en el embarazo, pues la situación exige mayores esfuerzos respiratorios y fonatorios.
  • Forma de vestir:
    • Llevar ropas cómodas, no muy ajustadas y con buena transpiración y poca fibra.
    • Las ropas no deben oprimir cuello, zona torácica, zona cervical y zona abdominal.
    • Ropa limpia y aireada para evitar partículas de polvo.
  • En los locales cerrados:
    • Deberán tener una buena acústica y un aislamiento adecuado (corcho, cortinas, etc.)
    • Las ventanas deben aislar del ruido exterior.
    • Utilizar medios electrónicos de amplificación en aquellas situaciones que lo requieran (p.ej. actividades en grupo).
    • Buena situación de la audiencia para disminuir el esfuerzo vocal.
    • El polvo de la tiza es perjudicial, utilizar tizas antipolvo y portatizas, aunque lo ideal es utilizar pizarras sin tiza.
    • Debe existir una buena ventilación y una humedad adecuada en el ambiente.
    • Evitar el polvo y su movimiento.
    • Utilizar silbatos o palmas para evitar los esfuerzos vocales.
    • Mantener un buen equilibrio postural.
    • Mantener una buena hidratación durante el trabajo fonatorio.

Los síntomas de alerta, independientemente de su origen, que nos pueden indicar que nos encontramos ante un trastorno de la voz son, entre otros:

  • Carraspeo.
  • Necesidad de aclarar la voz (toser).
  • Secreciones abundantes.
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en la garganta o de hormigueo.
  • Sensación de que la voz no sale o de que se debe hacer un esfuerzo por conseguirlo.
  • Falta de control en la intensidad o el tono de la voz.
  • Dolor y tensión en el cuello y la parte alta del hombro.
  • Pinchazos en la zona anterior o lateral del cuello.
  • Fatiga muy rápida de la voz al hablar o debilidad de la voz.
  • Voz rota.
  • Voz ronca.
  • Dificultad por mantener la voz al finalizar la jornada.
  • Dificultad para ser entendido.

Si tenemos problemas de disfonía, ¿qué debemos hacer? Todos los protocolos de actuación sanitaria referentes a los trastornos vocales aconsejan consultar con un especialista en otorrinolaringología, si después de 15 días la situación no mejora. Los problemas relacionados con la voz, son en general, tratables y curables siempre y cuando se diagnostiquen y traten de forma adecuada. Entre el 70% y 80% de todos estos casos se resuelven con una buena rehabilitación vocal.

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