Quirónprevención | Prevención de riesgos laborales

No me chilles que no te oigoNo me chilles que no te oigo

No me chilles que no te oigo

¿Qué dices? ¡QUÉEE… QUÉEE!, ¡no te he oído! Esto es lo que contestamos muchas veces cuando no escuchamos bien lo que nos dicen. Muchas veces es por falta de concentración en lo que nos dice la persona que nos está hablando, pero otras es porque no oímos del todo bien.

¿A qué se debe esta situación? Empecemos diferenciando entre el sonido y el ruido.

El sonido es la percepción de las variaciones en la presión del aire que captamos mediante el sentido del oído.

El ruido es todo sonido desagradable que se produce con una cierta intensidad.

En nuestro día a día estamos expuestos a ruidos molestos, sobre todo quienes viven en las grandes ciudades, así como a sonidos que por malos hábitos nos pueden llevar a perder audición. Por ejemplo, escuchar radio, televisión o música muy alta y especialmente cuando se hace uso de los cascos, etc.

Este problema también puede derivar del entorno laboral. Pasamos muchas horas en el trabajo y si nos enfrentamos a ruidos nocivos perjudicarán a la larga nuestra capacidad de audición. El más común es el ruido industrial, un sonido que, cumpliendo las características antes citadas, se genera en un proceso de producción industrial o procede de este tipo de actividad.

Este ruido puede producir en el trabajador diversos efectos en su salud o estado de ánimo: nervios, falta de concentración, etc. El daño más importante y conocido de este tipo de ruido es el de la sordera profesional, una lesión de carácter irreversible, que tiene una incidencia significativa en la capacidad de comunicación y en las relaciones sociales de la persona afectada.

Según el nivel de ruido y del tiempo de exposición se pueden producir diversos daños al oído. Si queremos protegernos de este riesgo hay que tener en cuenta estas medidas de prevención:

  • Efectuar un estudio y valoración de todas las fuentes de ruido presentes en una oficina o industria.
  • Establecer un programa de control, cuyo objetivo sea conseguir un nivel de ruido lo más bajo posible en los puestos de trabajo.
  • Control técnico: actuación correspondiente a los departamentos técnicos de la empresa.
  • Control administrativo: encaminado a disminuir el tiempo de exposición.
  • Un control audiométrico que, realizado de forma periódica, permite una detección precoz del daño auditivo antes de que sea importante.
  • La utilización de material de protección personal.

Consejos para el trabajador

Si trabajas en un entorno perjudicial para tus oídos ten en cuenta estas medidas preventivas que te ayudarán a evitar sorderas profesionales:

-Uso correcto de los protectores auditivos.

-Mantenimiento de los mismos en perfecto estado para mantener su eficacia.

-Evitar exposiciones innecesarias a elevados niveles de ruido.

-Cuidar y controlar el buen estado de las máquinas, carcasas y otros aparatos que, por mal trato, puedan producir un mayor nivel de ruido.

-Asumir el cuidado continuado de los protectores auditivos.

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