Quirónprevención | Prevención de riesgos laborales

Aventuras y desventuras de una trabajadora en apuros. Cap. 1. ¡Ay, que me mareo…!Aventuras y desventuras de una trabajadora en apuros. Cap. 1. ¡Ay, que me mareo…!

Aventuras y desventuras de una trabajadora en apuros. Cap. 1. ¡Ay, que me mareo…!

Hola a todos. Voy a presentarme: aunque todo el mundo me llama Lola, me llamo Mª Dolores; sí, Dolores, porque el nombre no podía haber sido más acertado en mi caso; soy una "pupas" y además creo que tengo un poco de mala suerte. De vez en cuando me pasan algunas calamidades y me he decidido a contarlas por si os puedes servir de ayuda si os pasan algún día a vosotros.

Os voy a contar lo que el otro día me pasó en la oficina. La verdad que tengo que reconocer que siempre he sido un poco aprensiva, soy muy fácilmente impresionable, me dan "repelús" la sangre y las heridas, sólo con hablar del tema se me pone un mal cuerpo… Además suelo tener la tensión baja, -"tener la tensión baja es el mejor seguro de vida"-me suele decir mi madre-, pero a veces me gustaría cambiar de aseguradora, en serio. Y es que me mareo muy frecuentemente. Estoy tan tranquila y, de repente,… "¡ay, que me mareo!"…

Mi familia ya me conoce; claro, son mi familia y tu familia te quiere seas como seas. Bueno, pero la gente con la que trabajas no tiene que saber toda nuestra historia personal y el otro día me pasó en el trabajo; me mareé y les di un buen susto a mis compañeros. Eso sí, para la próxima ya se lo saben…

Era uno de esos días en los que te levantas con mal pie, no sé si con el derecho o el izquierdo, pero con mal pie y, además, tarde. Así que corre que te corre, me duché, me vestí, me medio peiné y salí a toda velocidad para no perder el bus, porque ese día además no tenía coche.

Con las prisas no había desayunado. Pensé tomar algo cuando llegase al trabajo pero justo cuando entré por la puerta, me crucé con mi jefe que me estaba buscando para decirme que en cinco minutos teníamos una reunión sobre ese tema importante sobre el que llevábamos todo el último mes trabajando. ¡Qué casualidad, hoy no es mi día! ¡Adiós, café! Fui directa a mi sitio quitándome el abrigo y varias de las capas de ropa que llevaba encima (la calefacción estaba a tope). Cogí la carpeta con toda la documentación que tenía preparada encima de la mesa, el portátil, el teléfono, la botella de agua y me encaminé hacia la sala de reuniones. Pero no llegué… Solo recuerdo un zumbido en los oídos y luego negro, todo negro…

Resulta que por un pequeño instante, sólo unos segundos, perdí el conocimiento y cuando desperté, aparte de todo tirado por el suelo, incluida yo, tenía a media oficina alrededor con cara de susto. Por suerte, no me había hecho nada en la caída, no tenía nada herido salvo mi amor propio, qué vergüenza, aunque como ya os cuento, ya empiezo a estar acostumbrada.

Enseguida llegó el equipo médico que tenemos en el centro de trabajo. Una suerte, la verdad; un compañero aventajado les avisó al ver que el suelo desaparecía ante mis pies, y nos pusieron en antecedentes sobre lo que debemos y no hacer en estos casos, por si hay otra próxima vez…

Nos contaron que lo primero de todo hay que mantener la calma, intentar no ponerse nervioso, controlar la situación despejando el espacio, impidiendo así que la gente le quite el aire o le pise a la persona que está en el suelo y evitando también, que haya nuevas víctimas dando lugar a un accidente múltiple. Y después, y muy importante, avisar lo antes posible para pedir ayuda.

Hasta que la ayuda entrenada llegue en nuestro auxilio, hay una serie de actuaciones y técnicas sencillas que podemos realizar al accidentado con el fin de que las lesiones que haya podido sufrir no empeoren y ayudemos a la persona a recuperarse lo antes posible.

Son cosas básicas que todos podemos hacer. No, no debemos intentar hacer un diagnóstico y escudriñarnos la mente para averiguar qué nos ha originado el mareo. Doctor House sólo hay uno y vive en América y, además, da igual: que si el azúcar, que si la tensión, que si soy una debilucha y no como (eso también lo dice mi madre), etc. Pero dejemos esa parte a los médicos; lo importante es que la persona esté bien atendida mientras damos con un médico de verdad.

No hay que dar de beber ni comer a la persona hasta que nos lo indique el personal cualificado: que en este país lo arreglamos todo comiendo y bebiendo; que si un bollo por el azúcar que si una Coca-Cola, que eso siempre cae bien…, total, que al final te preparan un buffet libre en un momentito y tú con el cuerpo al revés y sin ganas de nada.

Debemos seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios y una vez atendida la urgencia, se planteará si es necesario el traslado del compañero. Nada de carreras, lo importante es que la persona sea atendida con urgencia pero no siempre es necesario trasladarla con prisas.

Así pues, recuerda estos consejos para atender a alguien que sufre un mareo o desvanecimiento

Qué debemos hacer:

  • Asegurar la zona para proteger a la víctima y evitar accidentes en cadena.
  • Pedir ayuda especializada, comprobemos que han tomado bien todos los datos y así puedan llegar a ayudarnos lo antes posible.
  • Comprobar el estado de consciencia de la persona, la cosa cambia si sigues inconsciente.
  • Aflojar todo lo que comprima a la víctima (cinturón, corbata, bufanda…)
  • Evitar la pérdida de calor corporal, tapándola y protegiéndola del frío
  • Si las lesiones lo permiten, colocar a la persona tumbaba boca arriba con la cabeza más baja que los pies
  • Tratar las heridas en el caso de que se hayan producido.

Qué NO debemos hacer:

  • Ponernos nerviosos y tomar decisiones apresuradas, mantengamos la calma.
  • Dar de comer o beber a la víctima.
  • Darle alguna medicación.
  • Mandar a la persona sola a casa, o dejar que se marche conduciendo. Si el servicio de urgencias no traslada a la víctima a un centro hospitalario porque no lo considera necesario, que un buen samaritano le acompañe a casa.
  • No dejar a la persona sin supervisión, de repente la situación podría cambiar y empeorar el cuadro clínico y por ejemplo, convulsionar o dejar de respirar…

Y si no respiro…, pero ese ya es otro tema que os contaré otro día…

Suscríbete a nuestro blog para estar al día en Seguridad y Salud laboral. Te enviaremos un newsletter mensual con lo más interesante de Prevenidos

Insertar comentario
Comentario enviado con éxito. Gracias por su participación.

Blog - Comentario de blog

No será visible por otros visitantes del portal
Comentario:
Los campos obligatorios se encuentran marcados con un asterisco (*)

Sobre el autor

  • Nayra del Mar BañosNayra del Mar Baños

    Nayra del Mar Baños. Enferma especialista en Medicina del Trabajo

Archivo del blog